Es la única obra que no presenta el peso de la masa sobre su cabeza. Esto es debido a que quiere mostrar el crecimiento interno, la liberación de la forma sobre la materia.
El movimiento de la figura lo ha salvado, y ahora crece como si de un árbol se tratara, con sus raíces inmersas en algo que ya ha superado, y que no hace más que alzarlo con más fuerza hacia arriba.

