Quemar la madera de esta escultura ha sido un proceso mágico. Las vetas duras se consumen en menor medida que las blandas, de modo que acariciar la obra debe formar parte de su contemplación.
La carga simbólica de la pieza es igualmente importante, pues esta obra nace de una antigua viga, realizada, que aún conserva vestigios de su antiguo uso como el encalado o los clavos de hierro. Tanto la escultura que alberga dicha viga como sus antiguas marcas de uso, conforman un novedoso testimonio del pasado y del presente.

